Mercado y Universidad

23 / marzo / 2009

CONTRA EL DESMANTELAMIENTO DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA: El PDI y el PAS ante el proceso de Bolonia.

Filed under: Uncategorized — Sección.CGT @ 1:21 pm

*Manifiesto de grupo de profesores y profesoras de diferentes universidades de Cataluña.

Desde hace ya muchos años, con independencia de las respectivas adscripciones ideológicas, los hombres y las mujeres que trabajamos en la Universidad sostenemos que resulta imprescindible e inaplazable una reforma que ponga fin a su progresivo deterioro. La implantación del Plan de Bolonia, presuntamente, vendría a ser la respuesta a ese deterioro. Esto es lo que se nos ha dicho. Lamentablemente, pensamos que no es así.

La implantación de ese Plan es, en realidad, una imposición que no ha contado con los agentes y las agentes que están directamente implicados en él, y el deterioro se está abordando sin que se haya hecho un auténtico diagnóstico del estado actual de la Universidad. A estas alturas, lo que se puede afirmar irrefutablemente es que se está desmantelando la Universidad pública, que se está supeditando su funcionamiento a los dictámenes del mercado y que se está desperdiciando el conocimiento en la medida en que es tratado como una mercancía. En definitiva, se está decretando un cambio del modelo de Universidad sin que ninguno de sus impulsores y defensores haya explicado todavía cuál es el eje sobre el que pivota ese modelo y adónde nos debe llevar.

Lo único que hemos oído reiteradamente, cada vez en tono más autoritario, es que el Plan de Bolonia permitirá el avance del conocimiento científico, la compatibilidad de las titulaciones y la movilidad de estudiantes, PDI y PAS por todo el territorio de la Unión Europea, o la integración de los graduados universitarios en el mercado laboral europeo, donde se supone que casi todos hallarán una inserción calificada al acabar sus estudios.

¿Alguien puede disentir de esos propósitos? Obviamente, nosotros creemos que nadie. Pero lo que no dicen es que bajo una reconversión docente y pedagógica que, según afirman, ofrece innumerables oportunidades de reforma de los estudios universitarios y un cambio en los hábitos de trabajo del PDI, el PAS y los estudiantes, se nos escamotea, a los protagonistas de la vida universitaria, la posibilidad de reflexionar lúcidamente sobre las decisiones que se están tomando y las consecuencias que tendrán en la configuración de la universidad pública.

Los acontecimientos de este curso en diversas universidades del Estado protagonizadas por los estudiantes han tenido el acierto y el coraje de denunciar y de poner en la escena pública la carencia de recursos disponibles y el estado de precariedad intelectual y docente hacia el que nos dirigimos, estado en el que se pretende transformar el conocimiento en simples competencias y habilidades, evaluables principalmente según criterios de rentabilidad empresarial. En suma, esos acontecimientos y ese coraje estudiantil han removido las expectativas y esperanzas privatizadoras, sacudiendo la pasividad de muchos de nosotros, que hemos decidido salir de nuestro aislamiento y, de manera colectiva, involucrarnos activamente en los retos de futuro que la universidad debería afrontar, si quiere hacerlo con responsabilidad. Las protestas estudiantiles han sacado a la luz las críticas y reflexiones que hasta ahora sólo existían en los pasillos, a manera de ritual, exponiéndolas a un debate abierto de una manera valiente. Sin embargo, al mismo tiempo, la respuesta ofrecida por los órganos de gobierno de las universidades se ha orientado a menudo hacia el descrédito y el rechazo de sólidos argumentos y hacia la criminalización de las prácticas y de las personas implicadas en el proceso de discusión del Plan de Bolonia con la intención de impedir la emergencia de alternativas y de abortar cualquier proceso de reflexión pública, compartida y democrática: son claro ejemplo de ello las denuncias penales y el desenlace de las medidas sancionadoras a los alumnos de la UAB.

La historia demuestra que la comunidad universitaria no puede quedar al margen de ninguna situación crítica que la afecte. Por eso reclamamos participar en un debate colectivo sobre su futuro. Tantos años y tantos planes y cambios de todo tipo, todos tan torpes, por fuerza tienen que hacer que seamos escépticos: el futuro de la enseñanza superior y de la investigación científica no puede estar depositado exclusivamente en espacios difusos de decisión ni en gabinetes tecnocráticos que sólo funcionan mecánicamente y rinden cuentas de una manera autárquica.

Es urgente y necesario mejorar nuestro sistema educativo de arriba a abajo, con la generosa participación de todos. Por ello es necesario abrir un debate que no se realice de espaldas a los estamentos de la comunidad universitaria, sino que propicie la participación

La tan reiterada crisis de la enseñanza, que tanto escandaliza a los políticos y que ayuda a llenar de polémicas los medios de comunicación, demasiado a menudo desfigura diferentes aspectos que, con el pretexto de una reforma pedagógica, enmascaran, verdaderamente, una reforma del modelo de Universidad. Amparándose en el Espacio Europeo de Educación Superior, como si fuese una fuerza de la naturaleza que nadie puede detener porque es resultado de las “circunstancias”, tampoco se nos dice que la implementación de este Espacio acentuará:

El progresivo secuestro de los espacios de pensamiento crítico y el embargo de las capacidades reflexivas y creadoras de los estudiantes y el profesorado, con la adecuación de contenidos y ritmos frenéticos de los planes de estudio a la lógica de un discurso capitalista de última generación, hoy en profunda crisis y posiblemente ridiculizado para mucho tiempo.

La adecuación de la producción y el uso del conocimiento a las leyes del mercado, transformando el pensamiento en meras habilidades y convirtiendo la formación intelectual en simple mercancía.

La insuficiencia de transparencia en la planificación y gestión diaria de la Universidad, a menudo inmersa en prácticas irrespetuosas con la legalidad vigente que obstaculiza la participación, convertida en un simulacro para la mera preeminencia de operaciones formales y de procedimiento. A modo de ejemplo, destacamos la irregularidad de determinadas figuras contractuales, el incumplimiento de la carga lectiva reconocida en los convenios o la recomendación de la Sindicatura de Cuentas de la UAB para que ajuste sus actividades contables a la legalidad.

La extralimitación de las relaciones jerárquicas y de las diferencias de condiciones laborales dentro del PDI y del PAS; la intensificación de la relaciones de poder; la extensión de la sumisión; la colisión de intereses que se resuelven arbitrariamente, prescindiendo de instancias formales; y la utilización de la institución pública para lucros privados, con la creación de un entramado de fundaciones y entidades participadas, másteres privados, etcétera.

Es por todo ello que no nos resignamos a la oferta oficial de una pasividad cómplice y que optamos, en cambio, por una actividad creativa, constructora de alternativas siempre abiertas. Queremos participar en la generación de un espacio abierto de discusión, no mediatizado por principios innegables ni por normatividades inmutables, para poder intervenir como agentes activos, como hasta ahora lo han sido los y las estudiantes, con la voluntad de ser interlocutores e interlocutoras.

Nos emplazamos, pues, a trabajar por hacer realidad estos objetivos y hacemos una llamamiento a la participación activa en este diálogo. El próximo sábado 14 de marzo, a las 10:30 h, el PDI y el PAS de las universidades catalanas nos encontraremos nuevamente en el edificio histórico de la Universidad de Barcelona para acordar las actuaciones inmediatas. Asimismo, los suscriptores de este manifiesto llamamos a la participación activa en las movilizaciones universitarias del próximo jueves, 12 de marzo.

Traducción del catalán: Carles Gil y Salvador López Arnal

Sobre los hechos del 18 de marzo en Barcelona

Filed under: Uncategorized — Sección.CGT @ 12:57 pm

[* Publicado por la Asociación UpiC de la Universidad Politécnica de Catalunya]

Publicamos este boletín cuatro días después de la desmesurada actuación policial a raíz del desalojo del colectivo que ocupaba parte del edificio histórico de la Universidad de Barcelona.

No corresponde a UpiC opinar sobre la vertiente estrictamente política de los hechos del 18 de marzo. Sí, sin embargo, tras expresar, antes que nada, nuestra solidaridad con las personas que fueron agredidas y lesionadas en el curso de la jornada, proponer unos elementos de reflexión sobre las acciones y las omisiones que han contribuido a configurar el entorno en que han tenido lugar los hechos.

La implantación del Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) en España era una ocasión para activar el debate sobre la actividad docente en la universidad y para renovar aspectos substanciales de ésta, a la vez que se armonizaba el sistema con los de los otros estados europeos.

Irresponsablemente, organismos y personas vinculadas a intereses privados decidieron aprovechar la circunstancia para intensificar la presión ideológica a favor de la mercantilización de la universidad (aumento de los precios de matrícula, créditos, banalización de los títulos y de los contenidos, gobierno de la universidad hegemonizado
por las empresas), con el pretexto de que así lo exigía la declaración de Bolonia, y a la vez para llevar a cabo una campaña sin precedentes de desprestigio de la universidad pública [1]. Simultáneamente, otros grupos y personas atribuían a la declaración de Bolonia y otorgaban valor universal a sus ideas particulares sobre metodologías docentes
o sobre la incompatibilidad entre estudio y trabajo. Los rasgos socialmente positivos del EEES y las indicaciones numerosas sobre la participación de la comunidad universitaria en su implantación, presentes sobre todo en las declaraciones posteriores a la de Bolonia, han sido omitidos sistemáticamente.

Muchas personas e instituciones que tenían el deber de defender la universidad pública lo han declinado pasivamente e, incluso, en algunos casos han contribuido a reforzar el discurso que la atacaba. La configuración del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación y
la de algunas consejerías autonómicas tampoco ha ayudado a disipar los recelos originados. Al igual que los vaivenes, las vacilaciones y algunos desaciertos legislativos que la universidad sufre de unos años acá.

De esta manera, muchos sectores de la comunidad universitaria han acabado identificando los objetivos del proceso de Bolonia con los de la campaña por la mercantilización de la universidad y, por consiguiente, el debate ha quedado viciado.

Ante la ocupación durante casi cuatro meses de un espacio público, como es el edificio de la plaza Universidad –y también otras instalaciones universitarias, durante períodos mucho más breves–, las instituciones académicas y políticas no han hallado, en general, la combinación de diálogo y de autoridad que diera salida a la situación. De todo esto ha
resultado, creemos, un deterioro del prestigio del sistema universitario público y de la convivencia y la calidad del diálogo entre los actores de la comunidad universitaria.

Ahora es imprescindible una reflexión de todas las partes implicadas para soldar las fracturas que se hayan producido en la comunidad universitaria. Y para que gobierno, autoridades académicas y comunidad universitaria intentemos, a partir de la renuncia expresa a imponer bajo el pretexto del EEES medidas que le son ajenas, aprovechar la ocasión del cambio para mejorar el sistema universitario público. Para diseñar un mapa de
títulos coherente y eficiente, para renovar los planes de estudios, los objetivos y el contenido de las asignaturas y la metodología docente, en relación con dichos objetivos y contenidos. Quizás todavía estamos a tiempo.

Comisión Permanente de UpiC
http://www.upc.edu/upic/

[1] Tal como pusimos de manifiesto en el Boletín 65 (febrero 2008)
http://www.upc.edu/upic/?p=119

19 / noviembre / 2008

La descomposición de la Universidad

Filed under: Uncategorized — Sección.CGT @ 6:15 pm

El proceso de “Bolonia” pretende facilitar la incorporación de los licenciados a la sociedad. En realidad, esconde tras sus promesas un zarpazo que puede ser mortal para las estructuras de la enseñanza pública.

…Lo que las autoridades políticas no dicen -y, seguramente, tampoco la opinión pública se muere por saberlo- es que bajo ese nombre pomposo se desarrolla en España una operación a la vez más simple y más compleja de reconversión cultural destinada a reducir drásticamente el tamaño de las universidades -y ello no por razones científicas, lo que acaso estuviera plenamente justificado, sino únicamente por motivos contables- y a someter enteramente su régimen de funcionamiento a las necesidades del mercado y a las exigencias de las empresas, futuras empleadoras de sus titulados; una operación que, por lo demás, se encuadra en el contexto generalizado de descomposición de las instituciones características del Estado social de derecho y que concuerda con otros ejemplos financieramente sangrantes de subordinación de las arcas públicas al beneficio privado a que estamos asistiendo últimamente.

Habrá muchos para quienes estas tres cosas (la disminución del espacio universitario, la desaparición de la autonomía académica frente al mercado y la liquidación del Estado social) resulten harto convenientes, pero es preferible llamar a las cosas por su nombre y no presentar como una “revolución pedagógica” o un radical y beneficioso “cambio de paradigma” lo que sólo es un ajuste duro y un zarpazo mortal para las estructuras de la enseñanza pública, así como tomar plena conciencia de las consecuencias que implican las decisiones que en este sentido se están tomando. De estas consecuencias querría destacar al menos las tres que siguen.

  1. La “sociedad del conocimiento”. Este sintagma, casi convertido en una marca publicitaria que designa el puerto en el que han de desembarcar las actuales reformas, esconde en su interior, por una parte, la sustitución de los contenidos cognoscitivos por sus contenedores, ya que se confunde -en un ejercicio de papanatismo simpar- la instalación de dispositivos tecnológicos de informática aplicada en todas las instituciones educativas con el progreso mismo de la ciencia, como si los ordenadores generasen espontáneamente sabiduría y no fuesen perfectamente compatibles con la estupidez, la falsedad y la mendacidad (…)La reciente adscripción de las universidades al ministerio de las empresas tecnológicas no anuncia únicamente la sustitución de la lógica del saber científico por la del beneficio empresarial en la distribución de conocimientos, sino la renuncia de los poderes públicos a dar prioridad a una enseñanza de calidad capaz de contrarrestar las consecuencias políticas de las desigualdades socioeconómicas. (…)
  2. El nuevo mercado del saber. Cuando los defensores de la “sociedad del conocimiento” (con Anthony Giddens a la cabeza) afirman que el mercado laboral del futuro requerirá una mayoría de trabajadores con educación superior, no están refiriéndose a un aumento de cualificación científica sino más bien a lo contrario, a la necesidad de rebajar la cualificación de la enseñanza superior para adaptarla a las cambiantes necesidades mercantiles (…)
  3. El ocaso de los estudios superiores. (…)Todos los que trabajamos en ella sabemos que la universidad española necesita urgentemente una reforma que ataje sus muchos males, pero no es eso lo que ahora estamos haciendo, entre otras cosas porque nadie se ha molestado en hacer de ellos un verdadero diagnóstico. Lo único que por ahora estamos haciendo, bajo una vaga e incontrastable promesa de competitividad futura, es destruir, abaratar y desmontar lo que había, introducir en la universidad el mismo malestar y desánimo que reinan en los institutos de secundaria, y ello sin ninguna idea rectora de cuál pueda ser el modelo al que nos estamos desplazando, porque seguramente no hay tal cosa, a menos que la pobreza cultural y la degradación del conocimiento en mercancía sean para alguien un modelo a imitar.

Por José Luis Pardo.

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15 / octubre / 2008

La comunidad de Madrid y la servidumbre del mercado

Filed under: Uncategorized — Sección.CGT @ 2:15 pm

Está muy extendida entre la ciudadanía la idea que Cataluña y Euzkadi son los problemas de la democracia constitucional española. Nadie habla sin embargo de la Comunidad de Madrid y sus avatares políticos. (…)

El último de sus embates ha pasado más inadvertido, al coincidir con el derrumbe de los mercados financieros internacionales, pero resulta muy emblemático de este proceder.

Se trata del recorte del 30% de los gastos de personal de las Universidades Madrileñas, decidido unilateralmente e impuesto autoritariamente por la CAM.

El salario del personal docente e investigador y del personal de administración y servicios es el objetivo de esta medida del gobierno de Madrid que se justifica totalitariamente en aras a un interés superior y general, el recorte de gastos debido a la crisis económica.(…)

Una actuación tan obstinada contra la idea del Estado Social jamás ha sido valorada como anticonstitucional, como peligrosa para la democracia. Sin embargo la servidumbre de la ciudadanía al mercado y la sumisión que éste genera mediante la violencia de la necesidad no ha sido el elemento que ha construido la nueva comunidad política española nucleada en torno a la Constitución de 1978. En ésta, las decisiones claves sobre los asuntos sociales globales tienen un marco muy preciso en torno a la idea del servicio público de la sanidad y de la educación, que actúan principios igualitarios de nivelación social a través de la desmercantilización de las necesidades sociales.

Sobre una impunidad mediática y política inexplicable… se edifica sin embargo uno de los atentados más permanentes y constantes a los derechos sociales y a los ciudadanos que trabajan que se hayan producido en España en los últimos veinticinco años, es decir, uno de los mayores atentados contra la democracia que se conozca en ese tiempo.

*Extracto de texto del profesor Antonio Baylos

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Bolonia y el mercado

Filed under: Uncategorized — Sección.CGT @ 2:14 pm

En principio, los “acuerdos de Bolonia” se plantearon como una forma de facilitar el desplazamiento de estudiantes y profesores entre universidades de los países de la UE y de homologación de títulos y créditos. No hay nada que objetar contra esto. Pero sí a la pretensión de que, bajo ese discurso, se quiera poner a las universidades de toda Europa al servicio directo de los intereses del Mercado.(…)

La triple función de la universidad: docente, investigadora y de difusión del conocimiento y debate sobre las realidades sociales debe responder a los intereses y problemas de la Sociedad y de la Justicia y en modo alguno a los intereses hegemónicos del Mercado. Confundir, de forma no inocente, Sociedad con Mercado es ir directamente contra la naturaleza misma de la universidad pública, haciendo depender esta no sólo de las demandas sino también de la lógica del Mercado. Esto es preciso denunciarlo, analizando no sólo las palabras de los responsables de la política universitaria y de los rectores sino principalmente las normativas que se están poniendo en marcha. Tengo serios temores de que la reforma actual convierta a la gran mayoría de los estudios universitarios en una especie de FP-3, eliminando las metodologías críticas y potenciando, más que el conocimiento y el análisis crítico, las “habilidades técnicas” directamente aplicables, despojadas de pensamiento. Porque esto es lo que demandan hoy los intereses del Mercado y lo que encaja en la lógica del pensamiento neo(ultra)liberal tan fuertemente inserto no sólo en los ámbitos económico y político sino también en el académico.(…)

“Bolonia” se está aprovechando también para emprender, a nivel general, una reestructuración en el profesorado universitario. Una parte muy importante de este sufre verdaderos “contratos-basura” y la mayoría de los que son presentados como “nuevos métodos” conducirán a que, en el futuro, se diga que sobran profesores. No es anecdótica la insistencia en que, “en lugar de enseñar, los profesores deben actuar como una ayuda para que los estudiantes aprendan por sí mismos”, ni la reducción de horas de clase (que es presentada como la superación de las “clases magistrales”). Las nuevas tecnologías, en especial Internet, en lugar de ser utilizadas como un apoyo para la docencia y la investigación son reverenciadas como verdaderos fetiches que supuestamente pueden sustituir a la relación profesores-alumnos, que es el núcleo mismo de la universidad.

A quienes, desde siempre, hemos realizado clases prácticas, seminarios y propiciado la relación con los estudiantes, toda la palabrería pseudopedagógica y supuestamente innovadora, cuando en realidad es neoburocrática, de esta reforma nos produce indignación. Porque, además, para que funcionen las tutorías, que se presentan como la gran novedad, tendría que multiplicarse el número de profesores –cosa que no se va a producir- y cambiar de forma importante la mentalidad tanto de profesores como de estudiantes. (…)

Ahora, con la desaparición de las oposiciones a titularidades y cátedras, las comisiones para otorgar acreditaciones y habilitaciones, nombradas a dedo por el gobierno de Madrid, sin sorteo alguno, podrán actuar con mayor impunidad y menor control aún que antes. Todo esto tiene la suficiente gravedad e implicaciones como para que fuera un tema de debate constante entre el profesorado, aunque lamentablemente no es así. (…)

[El modelo de] las denominadas “cátedras-empresa”… refleja una perversión tanto de lenguaje como a un nivel más profundo. En realidad, esas “cátedras” no son verdaderamente tales pero al tener ese nombre funcionan simbólicamente como si lo fueran. Sin ningún pudor, se establece el principio de que “quien paga manda”, aunque enmascarado en un discurso que pretende ser filantrópico.

*Extracto de Entrevista a Isidoro Moreno, catedrático de Antropología de la Universidad de Sevilla (14/10/2008)

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